Construida bajo la base de Windows Server 2008, en la segunda 'release' de este sistema operativo Microsoft ha incrementado la seguridad, la fiabilidad y el rendimiento del sistema, además de ampliar las posibilidades de conectividad y control desde fuentes locales a remotas.
Añade, asimismo, nuevas funcionalidades que permitirán mejorar las tareas en cuatro puntos importantes: los recursos web, a través de la versión 7.5 de Internet Information Services (IIS), el cual incluye nuevas consolas de gestión y mayor integración con Server Manager; la administración, gracias a Windows 2.0 PowerShell; la integración con Windows 7, con dos herramientas para que potencian el acceso remoto: DirectAccess y BranchCache; y la virtualización.
Hay que destacar que, en este último terreno, la R2 de Windows Server 2008 permite visualizar entornos tanto de sistemas operativos, como de aplicaciones, gracias a las mejoras en la plataforma Hiper-V, algo que mejora si se pone en marcha en conjunción con su solución Virtual Desktop Infraestructure (VDI). A ello, se le une la llamada Virtualización de Presentación con RDS. Esta característica permite virtualizar el entorno de procesamiento aislando el proceso para gráficos e I/O, haciendo posible ejecutar una aplicación en una localización pero, a la vez, teniendo el control en otra distinta. Finalmente, apuntar en este sentido, el lanzamiento de System Center Virtual Machine Manager 2008 R2, que ofrece una solución de gestión más completa para el CPD virtualizado.